Por fuera parece una iglesia humilde, con muros blancos y una sola torre. Sin embargo, al entrar te espera uno de los tallados en madera más finos de América Latina. Así es el Templo de San Blas, en el barrio de los artesanos del Cusco.
Para escribir esta guía usamos las fichas de inventario turístico de MINCETUR. Somos un sitio editorial: no representamos al templo, al Arzobispado ni a ninguna entidad oficial. Por eso, confirma siempre el horario en la entrada.
Datos rápidos del Templo de San Blas
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Ubicación | Plazoleta de San Blas, Centro Histórico del Cusco |
| Desde la Plaza de Armas | 500 m a pie, unos 8 minutos |
| Construcción | Hacia 1563 |
| Joya principal | Púlpito de cedro del siglo XVII |
| Cuidado | Arzobispado del Cusco |
| Ingreso | Con boleto del Circuito Religioso; libre en horario de culto |
| Reconocimiento | Patrimonio Cultural de la Nación (R. S. 2900-72-ED, 1972) |
Historia del Templo de San Blas
El templo se levantó hacia 1563 sobre un antiguo santuario inca. Por eso, MINCETUR lo cuenta entre las iglesias parroquiales más antiguas de la ciudad.
Su exterior es sencillo y austero. Tiene muros de piedra, estilo renacentista temprano y una única torre campanario. Según la ficha, ese aspecto refleja las primeras construcciones de la evangelización tras la conquista.
Adentro, en cambio, todo cambia. El interior sigue el barroco mestizo, una corriente que mezcla lo europeo con motivos andinos. Así, altares, tallas y pinturas unen la simbología cristiana con la visión indígena del mundo.
En 1972, el Estado lo declaró Monumento Histórico Artístico. Además, la ficha registra una restauración reciente, en 2024.
El púlpito del Templo de San Blas
Es la pieza que todos vienen a ver. MINCETUR lo describe como un púlpito tallado en una sola pieza de cedro, en el siglo XVII. Su autor fue un artista indígena cuyo nombre no se conoce.
El estilo es barroco churrigueresco, es decir, muy recargado. Está lleno de ángeles, santos, flores y figuras simbólicas. En lo más alto, una escultura de San Pablo corona toda la obra.
Por eso, tómate tu tiempo frente a él. Primero mira el conjunto desde lejos. Luego acércate y busca los rostros pequeños entre los adornos.
El altar mayor y la imagen de San Blas
El altar mayor domina el fondo del templo. Tiene tres cuerpos verticales y está cubierto por completo con pan de oro. Por eso, MINCETUR habla de su luminosidad intensa.
Además, su diseño incluye columnas salomónicas, querubines y adornos de plantas inspirados en la flora local. Según MINCETUR, muestran la maestría de los talladores indígenas.
En el centro está la imagen de San Blas, obispo y mártir. A su lado, en nichos, aparecen la Virgen María y San José. Finalmente, arriba, un calvario con la crucifixión cierra el retablo.
Esa misma imagen de San Blas sale cada año en el Corpus Christi. Sus fieles la cargan en hombros hasta la Plaza de Armas. Si quieres ver esa procesión, aquí explicamos cómo es el Corpus Christi en Cusco.
Cómo visitar el Templo de San Blas
La ficha de MINCETUR indica dos formas de entrar. La primera es con el boleto del Circuito Religioso. La segunda, en cambio, es gratis: entrar durante el horario de culto.
Si entras durante el culto, hazlo en silencio y respeta a los fieles. Además, guarda las fotos para otro momento.
Llegar es simple. Desde la Plaza de Armas hay 500 metros a pie, unos 8 minutos. En taxi, la ficha calcula unos 10 minutos. Si acabas de llegar al Cusco, camina despacio por la altura.
Para sumar otra iglesia el mismo día, baja luego a la Catedral del Cusco, en la Plaza de Armas.
Qué ver en el barrio de San Blas
El templo es solo el comienzo. El barrio que lo rodea es conocido como el «Barrio de los Artesanos». Según MINCETUR, en tiempos incas esta zona se llamaba Toq’ocachi.
Estas son algunas paradas que menciona la ficha del barrio:
- La cuesta de San Blas. Conserva lajas y veredas antiguas, con casas de arte a los lados.
- Las calles del número siete. Siete Angelitos, Siete Diablitos y Siete Ventanas guardan leyendas locales. En la cultura andina, el siete se asocia a la buena suerte y la totalidad.
- Las piletas. Hay una pileta de sapos en la esquina de Siete Angelitos y Kiskapata. También hay piletas en P’aqlachapata, Warankalli y Miracalcetas.
- La plazoleta. Tiene una fuente colonial y la Paccha de San Blas, de los años ochenta.
- Talleres y galerías. El barrio mantiene producción de cerámica, orfebrería, pintura y textiles.
Además, de noche el ambiente cambia. Hay cafés, bares y música en vivo en casonas de adobe con balcones.
Antes de cerrar tu visita
Por otro lado, hay quienes prefieren llegar con hotel y traslados resueltos. Para ellos, Fullviajes tiene viajes a Cusco con todo organizado. Además, en su web hay más rutas por la región en Cusco con Fullviajes.
Visitar el Templo de San Blas toma poco tiempo. Sin embargo, su interior se queda contigo. Su púlpito resume siglos de arte andino en una sola pieza de madera.
Por eso, sube la cuesta sin apuro, entra con respeto y luego piérdete por las calles del barrio. Así verás el Cusco de los artesanos, que sigue vivo.

